Posteado por: Fundación Mujer Familia y Trabajo | mayo 7, 2009

FUNDACION MUJER FAMILIA Y TRABAJO

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Posteado por: Fundación Mujer Familia y Trabajo | abril 1, 2009

Como piensan las mujeres que aman a los hombres 1[1]

Como piensan las mujeres que aman a los hombres

¡Qué pretencioso titular! ¡Como si todas las mujeres pensáramos igual! Como si un pequeño colectivo de mujeres (colectivo de uno porque firmo yo sola) pudiera ser portavoz de LAS mujeres. ..Apuesto a que no somos capaces ni de pensar igual entre nosotras…
Pero la aventura que propongo no es la confrontación, aunque la espero. Ni la frivolidad de creernos en poder de la verdad. La verdadera aventura en la que me quiero embarcar es la búsqueda de nuestra misión, la aventura de la vida…Y la premisa de partida es entusiasmante:
Somos mujeres que aman a los hombres.


Perdón por no ser posmoderna y utilizar el “arcaico” genérico de “hombres”. Me refiero a hombres y mujeres (esto incluye razas, edades y circunstancias varias). ¿A que habíais picado todos (todos/todas)? Hijos de nuestro tiempo…


Somos mujeres que aman, y como amamos obramos. Dedicaré en lo sucesivo mi “momento de gloria” en este blog a analizar temas de actualidad desde el punto de vista de las mujeres. Y más concretamente desde el punto de vista de las mujeres que viven amando. Hay evidencias de que los hombres (ahora si varones) también aman…. Pero prefiero acotar y reducir mi muestra y dejarla en unos tres mil millones (cifra aproximada de las mujeres que rondan el planeta tierra)…Me da más seguridad de acertar así que mejor hablar como mujer que es la piel con la que me la pego cada día…




Aún podemos reducir más esta muestra si intentamos señalar algunas características de este amor…Estoy bastante segura de que casi todas las mujeres aman (las que no aman me temo que no son mujeres completas) pero ¿cómo amamos? Digo yo que habrá mujeres que amarán mucho y otras poco. Incluso me atrevo a pensar que no siempre amamos bien. Así la premisa de partida se va reduciendo (esto está “chupao”) a la perspectiva de las mujeres que aman mucho y bien…Hoy destacaría dos características de ese “amar bien”: desde la libertad y sin esperar nada a cambio… ¡Esto ya me parece un órdago a la grande! ¿No?


Además tengo que aclarar que como mi aspiración  me queda grande desde el principio, no pretendo ser correcta, ni profunda, ni siquiera lista…tan solo pretendo dar un paso mas…o a veces ni eso. Que me da risa.
Pasitos de hormiga daré. Yo cuando veo  los caminitos de hormigas con su granito de trigo cada una que tardan una barbaridad en llegar a sus “headquarters” me pongo nerviosísima y me entran ganas de meterles un puñado o catorce para que se estén ya tranquilas y dejen de caminar en fila india que las vamos a pisar y luego pierden la tanda y en fin…un lío.


Pues eso, que no os pongáis nerviosos (…osos/…osas) que yo voy por este camino a “no-se-sabe-bien-a-donde-pero-lo-intuyo-y-quiero-ir” y que a veces se me caerá el granito, otras me saldré de la fila, otras me pisarán y muy a menudo haré de cigarra que es muy tentador. Pero claro, en el fondo seguiré siendo hormiga aunque haga de cigarra…porque si uno es hormiga…es hormiga aunque se disfrace…es bueno recordarlo. A todos (todos y todas…)




Esto es; que me saldré del rumbo, pero mi fila, aquella en la que anhelo estar, es la de las mujeres que aman a los hombres mucho, en libertad y sin esperar nada a cambio y mi meta…a descubrir…Buff. Me voy a leer el “Hola” un rato…


Posteado por: Fundación Mujer Familia y Trabajo | marzo 24, 2009

Hoy cumplo 36 porque mi madre no me abortó.

HOY CUMPLO 36  

 

 

porque mi madre no me abortó

 Hay poca gente que vive, la mayoría simplemente existen” Oscar Wilde

 

Hasta el día de hoy parece que la punición del aborto vía penal resulta inútil por sí sola para luchar contra la interrupción voluntaria del embarazo y promover una cultura de la vida. También es evidente que romper con cualquier opción represiva en este campo es darle alas a un “todo vale”… Así que si las leyes no son la única solución ¿Cuál es el terreno de juego?: ¿La moral? ¿La religión? ¿La política?

 

Yo no se cual es el camino, pero si llegáramos a un acuerdo en lo básico tal vez seríamos más consecuentes. Si estuviésemos de acuerdo con que hay vida desde el primer momento, de acuerdo con que esta forma de vida es un ser humano, con que ese ser humano aún no puede defenderse aún cuando su derecho a la vida sea el mismo que el nuestro y de acuerdo, entre otras muchas cosas con que el derecho a la autonomía ilimitada de la mujer sobre su cuerpo ni es tan “ilimitada”, ni tan “autónoma”.

 

Pero no terminamos de estar de acuerdo. Una pena. Y los a favor de la vida parece que siempre estamos a la defensiva…pero es que ¿hay alguien que no esté a favor de la vida? No. No en teoría quiero decir…de eso se trata…de decir cosas como que no es un ser humano, o que el valor de su vida es de tal o cual calibre…porque en el fondo, si tuviéramos que aceptar que los 50 millones de abortos voluntarios del año pasado según la Organización Mundial de la Salud son vidas humanas…igual no dormíamos del todo bien…

 

Llamemos a las cosas por su nombre: ¿Matamos seres humanos cuando se comete un aborto (interrupción voluntaria del embarazo)? Léase “seres humanos”, no cigotos, ni células madre, ni embriones, ni fetos de 12 semanas o 14…. ¿Se puede ser un poquito? Digo yo que uno es o no es… Vamos que para tener 35 años he tenido que tener 30, y antes 20, incluso en algún momento tuve horas…¿no fui entonces? ¿Puedo ser a partir del cuarto mes de embarazo sin pasar por los tres anteriores? No ¿no? Entonces soy, y era y fui. Y aquellos fueron también. ¿Duele? No lo bastante.

 

Lo que se discute es si el derecho a la vida del no nacido es absoluto versus el derecho “ilimitado” que tiene la mujer sobre su propio cuerpo.

 

¿Qué les parece? Vamos que para no aburrirles y hacer un resumen del resumen se cuestiona el derecho del no nacido porque no puede existir un criterio científico que determine objetivamente la personalidad moral de los seres humanos, es decir, cuándo y por qué merecen respeto por su dignidad. Como este criterio es más una actitud moral que un argumento científico no merece el crédito en esta nuestra “evolucionada” sociedad…

 

Se otorga además inverosimilitud moral al aborto como asesinato porque entre otras cosas la ley no actúa ni nunca lo ha hecho a lo largo de nuestra historia moderna de forma equiparable a los casos de asesinato. O sea que habría que encarcelar de por vida a una mujer que comete un aborto para proclamar la inmoralidad del hecho. Se me hace bola esto.

 

También se me atraganta que porque exista una aceptación universal a salvar la vida de la madre en situaciones dramáticas esto parezca  que  menoscaba el valor de la vida del no nacido…Yo a esto básicamente lo llamaría un dolor enorme…y déjenme ustedes de líos.

 

También se cuestiona el derecho a la vida de los no nacidos haciendo una reflexión comparativa sobre las actitudes sociales. Que duele más perder un hijo de diez años que de diez días y por ello la vida del de diez años vale más. Mi dolor como medida. Frágil. Que mis familiares no perecieran en el Tsunami del sudeste asiático hace 5 años no resta valor a las vidas de las más de 80.000 víctimas que yo desconocía. Pero no menos vidas por ello.

 

No me convencen todos estos listos que mueven el mundo… ¡pues lo están zarandeando a base de bien!

 

Como colofón mencionar el ILIMITADO derecho que propugnan las mujeres sobre su cuerpo. Me remuevo. Solo una pequeña anécdota-confesión por mi parte: yo he sido madre y he hecho uso del “ilimitado” derecho sobre mi cuerpo fumando como un carretero durante mis embarazos…Lamentable ¿no? ¿O no?

Las miradas asesinas que me juzgaban (con razón dicho sea de paso) no tuvieron en cuenta mi “frágil situación” de drogadicta esclavizada que me hacía sufrir indeciblemente…Pobre yo…

Pues frágil debe ser también el argumento de la aceptabilidad ética del aborto basado en el derecho de autonomía de la mujer…Si no les parece a ustedes bien que me fume unos cigarritos ni embarazada ni sin embarazar y además se sienten con la autoridad moral para decírmelo, convendrán conmigo en que nos podríamos cuestionar la decisión de una mujer sobre su cuerpo si esta decisión además implica a un tercero…Vamos que no creo que sea tan ILIMITADO este mal llamado derecho de autonomía. Ni a los 16, ni a los 26. Que no es un tema de edad. Y que cualquiera que se enfrente a semejante situación  tiene que estar viviendo un drama que no me atrevo ni a pensar.

 

Perdón por recoger los puntos de vista extremos pero es que aún peor, sin duda, son los llamados “puntos moderados intermedios”. Una perla de una conferencia de un Doctor (uno de tantos) en la U.A.M hace unos meses: “Apoyo la idea de que la vida de los no nacidos es valiosa moralmente y que por lo tanto no es completamente indiferente” “El valor de la vida humana es variable según el grado de proximidad a la personalidad”. ¿Qué opinan ustedes?

 

Así que si esto es sólo un botón de muestra de lo que hay en el terreno de juego ya saben: saquemos delanteros y no tantos defensas porque hasta los equivocados yerran pensando que están en lo cierto…Y si es la VERDAD lo que buscan tarde o temprano se toparán con ella. Lo malo es que en este caso concreto es importante que sea antes que después ya que cada error vale demasiado.

 

Gracias mamá por haber decidido a favor de la vida. Concretamente a mi favor. Me encanta ESTAR y SER.  Así que va por ti que hoy cumplo 36.

 

I.V

 

Posteado por: Fundación Mujer Familia y Trabajo | marzo 20, 2009

Como piensan las mujeres que aman a los hombres 1″

Como piensan las mujeres que aman a los hombres 1″

¡Qué pretencioso titular! ¡Como si todas las mujeres pensáramos igual! Como si un pequeño colectivo de mujeres (colectivo de uno porque firmo yo sola) pudiera ser portavoz de LAS mujeres. ..Apuesto a que no somos capaces ni de pensar igual entre nosotras…
Pero la aventura que propongo no es la confrontación, aunque la espero. Ni la frivolidad de creernos en poder de la verdad. La verdadera aventura en la que me quiero embarcar es la búsqueda de nuestra misión, la aventura de la vida…Y la premisa de partida es entusiasmante:
Somos mujeres que aman a los hombres.

Perdón por no ser posmoderna y utilizar el “arcaico” genérico de “hombres”. Me refiero a hombres y mujeres (esto incluye razas, edades y circunstancias varias). ¿A que habíais picado todos (todos/todas)? Hijos de nuestro tiempo…

Somos mujeres que aman, y como amamos obramos. Dedicaré en lo sucesivo mi “momento de gloria” en este blog a analizar temas de actualidad desde el punto de vista de las mujeres. Y más concretamente desde el punto de vista de las mujeres que viven amando. Hay evidencias de que los hombres (ahora si varones) también aman…. Pero prefiero acotar y reducir mi muestra y dejarla en unos tres mil millones (cifra aproximada de las mujeres que rondan el planeta tierra)…Me da más seguridad de acertar así que mejor hablar como mujer que es la piel con la que me la pego cada día…

 

Aún podemos reducir más esta muestra si intentamos señalar algunas características de este amor…Estoy bastante segura de que casi todas las mujeres aman (las que no aman me temo que no son mujeres completas) pero ¿cómo amamos? Digo yo que habrá mujeres que amarán mucho y otras poco. Incluso me atrevo a pensar que no siempre amamos bien. Así la premisa de partida se va reduciendo (esto está “chupao”) a la perspectiva de las mujeres que aman mucho y bien…Hoy destacaría dos características de ese “amar bien”: desde la libertad y sin esperar nada a cambio… ¡Esto ya me parece un órdago a la grande! ¿No?

Además tengo que aclarar que como mi aspiración  me queda grande desde el principio, no pretendo ser correcta, ni profunda, ni siquiera lista…tan solo pretendo dar un paso mas…o a veces ni eso. Que me da risa.
Pasitos de hormiga daré. Yo cuando veo  los caminitos de hormigas con su granito de trigo cada una que tardan una barbaridad en llegar a sus “headquarters” me pongo nerviosísima y me entran ganas de meterles un puñado o catorce para que se estén ya tranquilas y dejen de caminar en fila india que las vamos a pisar y luego pierden la tanda y en fin…un lío.

Pues eso, que no os pongáis nerviosos (…osos/…osas) que yo voy por este camino  a “no-se-sabe-bien-a-donde-pero-lo-intuyo-y-quiero-ir” y que a veces se me caerá el granito, otras me saldré de la fila, otras me pisarán y muy a menudo haré de cigarra que es muy tentador. Pero claro, en el fondo seguiré siendo hormiga aunque haga de cigarra…porque si uno es hormiga…es hormiga aunque se disfrace…es bueno recordarlo. A todos (todos y todas…)

 

Esto es; que me saldré del rumbo, pero mi fila, aquella en la que anhelo estar, es la de las mujeres que aman a los hombres mucho, en libertad y sin esperar nada a cambio y mi meta…a descubrir…Buff. Me voy a leer el “Hola” un rato…

 

 

 

 

Posteado por: Fundación Mujer Familia y Trabajo | marzo 18, 2009

La solidaridad Femenina

La solidaridad femenina

 

Recientemente he leído una noticia en que se tacha de insolidaria a una mujer por criticar la conducta reprobable de otra como si entre mujeres no fuera posible la crítica como asimismo se hace entre los hombres o como cuando cualquiera de nosotros o nosotras juzgamos sobre política o sobre economía, por poner un caso. Y es que, en la pugna política queda mejor a veces decir de otra mujer que no es solidaria, a apuntar, sencillamente, que falta a la verdad.

 

Partiendo de que el significado que con el tiempo vamos danto a la palabra “crítica” es más que reduccionista, quedándonos exclusivamente en su lado peyorativo: la de la crítica negativa, he de decir que creo que la crítica, de no ser constructiva, nunca es esencialmente crítica. Por eso me gusta más utilizar la expresión de valoración o juicio sobre algo o alguien, para no eliminar esa su necesaria vertiente constructiva. Y en ese sentido, igual de válido es que una mujer valore a otra que el hecho de que un hombre juzgue a otro, o a una mujer o a un niño. Aunque esto de la valoración de las personas y no de sus conductas es más que delicado.

 

En todo caso, no seamos cínicos en la utilización de estos términos y menos entre las de la condición femenina porque nosotras no podemos ignorar que padecimos, padecemos y, con toda probabilidad, padeceremos la insolidaridad en cualquiera de sus formulaciones y por ello mismo no debemos degenerar su sentido ni confundirla con la simple crítica.

 

Ser insolidaria con una mujer no es criticar lo que en nuestra opinión ha podido hacer bien o mal, sino no identificarse con ella en aquello que nos hace semejantes: ser mujeres. Tal es así que si una mujer roba en un comercio, no voy a dejar de enjuiciar que esa conducta es mala por el hecho de que sea una mujer como yo quien lo haga. Sin embargo si a esa misma mujer la despiden en su trabajo por ser mujer, he de mostrarme solidaria con ella porque soy, como ella, mujer, siempre y cuando ésta sea exclusivamente la causa del despido -casi siempre, por cierto inconfesable. Cuestión distinta es que la despidan por ser realmente vaga, por ineficiente o por caradura, en cuyo caso no parece irrazonable opinar negativamente sobre su conducta, sin perjuicio de que juzgar sobre lo que uno no conoce –y aun conoce- suele ser normalmente tarea atrevida, peligrosa y que a la larga o a la corta, pasa factura.

 

Somos insolidarias entre las mujeres cuando consideramos que nuestra fantástica situación personal/profesional, pueden tenerla otras, siempre y cuando luchen y se esfuercen como nosotras lo hemos hecho, esto es, partiéndonos la cara, sin darnos cuenta de que somos realmente privilegiadas y que las demás no tendrían porqué pagar esa factura.

Somos insolidarias las mujeres sin hijos cuando juzgamos a las que los tienen como “cobayas” y somos insolidarias del mismo modo las mujeres madres cuando criticamos a las que no lo son, como mujeres vacías y sin sentido en su vida.

Somos insolidarias entre mujeres cuando criticamos a las que no trabajan fuera del hogar calificándolas de malas educadoras, vagas, incultas o no estar en la onda del mundo, creyéndonos que sólo nuestra parte de verdad es la verdad.

Somos insolidarias entre mujeres cuando criticamos a las que trabajan fuera del hogar calificándolas también de malas educadoras, ambiciosas, egoístas o de que abandonan a sus hijos a la cuidadora de turno, creyéndonos que lo hacen por gusto.

Somos insolidarias entre mujeres cuando nos damos a la crítica fácil respecto a su físico, su nivel intelectual o su forma de andar, hablar o cocinar, como si esto fuera sólo mal de mujeres.

Somos insolidarias cuando criticamos situaciones de mujeres que no nos atrevemos a criticar en los hombres o que simplemente no conocemos por el mismo hecho de ser mujeres, metiendo a todas en el mismo saco y pensando que todas somos iguales y por tanto, creyendo que todas pensamos, trabajamos y vemos el mundo de la misma forma, cuando, en realidad hay mujeres listas, menos listas, trabajadoras, menos trabajadoras, mejores y peores madres, esposas y personas. Como todo hijo de vecino.

 

De modo que no parece que no se pueda criticar, enjuiciar o valorar constructivamente las conductas que fueren, ya vengan de quien vengan, lo que no significa que no se haya de ser solidaria y, especialmente con quienes identificamos como de nuestra misma condición: mujer, casada, madre, trabajadora fuera del hogar, cuarentona, católica… ¡Algunas lo tenemos ciertamente complicado! Pero otras lo tienen aún más: las negras, africanas, viudas, enfermas o pobres, porque esto de la solidaridad, en realidad, no es sino  una expresión clara de lo que ha de ser la caridad en su expresión más delicada y, a la vez más sencilla: la de empatizar y arrimar el hombro a la causa de la mujer, aunque seamos felices de la muerte como madres, mujeres, esposas y trabajadoras. Así que al dato porque esto de la solidaridad no es impunidad chicas, que el mundo está fatal y el victimismo nunca es bueno. Un abrazo a todas.

 

Carmen Fernández

 

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